Introducción

En el suelo viven…

… infinidad de organismos que no vemos, de los cuales sólo se conoce un 2%. Estos microorganismos son imprescindibles para mantener la fertilidad del suelo, de hecho, los suelos que carecen de flora microbiana, son suelos pobres y desequilibrados. En estos suelos carentes de vida es necesario mantener un aporte constante y desmesurado de fertilizantes de síntesis para obtener producciones medianamente aceptables.

Hasta hace poco tiempo, a los microorganismos que habitan el suelo no se les daba la importancia que tienen y existía un gran escepticismo sobre su eficacia. En la actualidad, los microorganismos son de gran utilidad en la agricultura para el desarrollo de cultivos sanos y vigorosos. Por esta razón, cada vez son más los centros de investigación y grandes compañías que dedican gran cantidad de recursos económicos y humanos a la búsqueda de nuevos microorganismos para el desarrollo de productos cada vez más eficaces que no perjudiquen el medioambiente. Este nuevo paradigma, con un importante mercado potencial, implica probablemente la segunda revolución verde hacia una agricultura cada vez más productiva, eficiente y sostenible.

Desde que entró en vigor el Real Decreto 999/2017 a finales de 2017, por el que se modifica el RD 506/2013, hay un nuevo grupo de fertilizantes a base de microorganismos amparados por la legislación española. Ahora, además de producirse, registrarse y comercializarse en nuestro país, pueden ser registrados para su uso en agricultura ecológica, siempre que se atenga a la normativa del sector. Además de ello, en el borrador de la nueva ley de fertilizantes a nivel europeo se considera su introducción como bioestimulantes de origen microbiano, por lo que su uso a nivel mundial está generando grandes oportunidades presentes y futuras.